¿SOMOS VERDES LOS CRISTIANOS?

Soy ecologista por amor al Evangelio.

No por militar en un partido de “los verdes”, ni por ser simpatizante de ONGs que protegen el medio ambiente.

La raíz del cristianismo está profundamente conectada a la Tierra y a la HUMANIDAD. Quien se dice cristiano ha de entender y sentir esta llamada a cuidar PLANETA Y SER HUMANO (tan íntimamente unidos).

Se ha hablado tanto del pecado moral… ¿Alguna vez sentimos como pecado el daño que infringimos a la Tierra y, por consiguiente, a los seres humanos que la habitan?

Quizá estamos de acuerdo, pero pensamos que nuestra vida está lejos de las petroleras, de las industrias contaminantes, de las taladoras de bosques, de la explotación humana de la industria textil… Y no está lejos, sino absolutamente ligada en nuestro consumo diario. ¿Cómo anda el termómetro de mi voracidad por consumir? Esa temperatura marcará cómo está mi corazón y mi compromiso con un reparto justo de los bienes en el mundo. “Cuando las personas se vuelven autorreferenciales y se aíslan en su propia conciencia, acrecientan su voracidad. Mientras más vacío está el corazón de la persona, más necesita objetos para comprar, poseer y consumir. (…) La obsesión por un estilo de vida consumista, sobre todo cuando sólo unos pocos puedan sostenerlo, sólo podrá provocar violencia y destrucción recíproca” Papa Francisco. Laudato Si. Sobre el cuidado de la casa común. Capítulo VI. 204.

 El contexto en el que vivimos nos atrapa y se hace difícil cambiar de hábitos. Pero no es imposible. Reciclar, reutilizar, gastar menos energía, usar transporte público, cuidar la Naturaleza, no comprar lo que no necesitamos ni lo que está producido con explotación humana… “No hay que pensar que esos esfuerzos no van a cambiar el mundo”. Papa Francisco. Laudato Si. Sobre el cuidado de la casa común. Capítulo VI. 212.

 Si nos preocupa la justicia, si nos preocupan los seres humanos que carecen de comida necesaria, educación, agua, techo, vida digna… Si incluso colaboramos con una ONG que recauda fondos para proyectos de apoyo a estas personas… ha de preocuparnos el medio ambiente. Porque todo es uno. Ser un “cristiano comprometido” con países en vías de desarrollo y estar atrapado en el consumo que favorece la desigualdad… es una absoluta incoherencia. Es jugar al “te doy uno y te quito cien”.

“Cuando se habla de medio ambiente se indica particularmente una relación, la que existe entre la naturaleza y la sociedad que la habita. Esto nos impide entender la naturaleza como algo separado de nosotros o como un mero marco de nuestra vida. Estamos incluidos en ella, somos parte de ella y estamos interpenetrados. (…) No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental. Las líneas para la solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza”. Papa Francisco. Laudato Si. Sobre el cuidado de la casa común. Capítulo IV. 139.

Seamos cristianos orantes, profundos, solidarios, realistas, sensibles, comprometidos… Seamos cristianos verdes. Desliguemos la ecología de colores políticos. Todo ser humano solidario, todo partido político humanista, debería tener una gran conciencia ecológica.

Nosotros, los discípulos, los que nos decimos seguidores de Jesús, lo llevamos en nuestra hoja de ruta.

“… la crisis ecológica es una llamada a una profunda conversión interior. Pero también tenemos que reconocer que algunos cristianos comprometidos y orantes, bajo una escusa de realismo y pragmatismo, suelen burlarse de las preocupaciones por el medio ambiente. Otros son pasivos, no se deciden a cambiar sus hábitos y se vuelven incoherentes. Les hace falta entonces una conversión ecológica, que implica dejar brotar todas las consecuencias de su encuentro con Jesucristo en las relaciones con el mundo que los rodea”. Papa Francisco. Laudato Si. Sobre el cuidado de la casa común. Capítulo VI. 217

 Lecturas recomendadas:

  •  Laudato si. Sobre el cuidado de la casa común. Encíclica de S.S. Francisco
  • El canto de la Tierra. Pierre Rahbi.
  • Una vida sobria, honrada y religiosa. José Eizaguirre.
  • El cántico de las criaturas. Francisco de Asís.
  • Hacia la sobriedad feliz. Pierre Rahbi.

 


Escrito por Anabel Jiménez